.: FUTBOL DE LIGA :.
Después de cuatro años sin lograrlo, Liniers se consagró Campeón de la Liga del Sur 2011 al vencer a Bella Vista por 2 a 1 en la segunda final disputada en cancha de Olimpo. Matías Salgado abrió la cuenta para los "gallegos" apenas comenzado el juego. Julio Acosta, en dos oportunidades en la etapa complementaria, cuando Liniers jugaba con dos hombres menos por las expulsiones de Mauro Martínez y Patricio Arce en el primer tiempo, señaló las dos conquistas de los "chivos".

Comentario del partido:

Un campeón con la enjundia del “chivo”

Liniers superó a Bella Vista por 2 a 1 en los noventa minutos reglamentarios y se quedó con el título de Campeón liguista 2011, después de cuatro temporadas sin conseguirlo. Matías Salgado, al inicio del partido, abrió la cuenta para el elenco “gallego”. Julio Acosta, en dos oportunidades en la etapa complementaria, le dio el triunfo a los dirigidos por Néstor Comino, cuando su equipo jugaba con dos menos desde los primeros 45 minutos por expulsiones de Mauro Martínez y Patricio Arce. Dirigió Sergio Testa.

Fue una final con todos los ingredientes. Apasionante, con situaciones, con emociones, con resultado incierto y con ciertos condimentos que hicieron que la consagración de Liniers fuera increíble, casi heroica, una verdadera epopeya.
El partido y Bella Vista comenzaron con todo. Casi no se habían acomodado en la cancha, cuando llegó la primera emoción de la noche a los tres minutos de juego. Juan Enrique Gutiérrez, muy activo en los primeros 45 minutos, metió una gran asistencia desde la mitad de la cancha, a espaldas de los centrales de Liniers, para dejara al hábil Matías Salgado cara a cara con Partal. El “diez” gallego se abrió hacia su derecha, sorteó al golero de Liniers, se sacó de encima la marca de Arce y con remate cruzado definió con el arco a su disposición. Un gol casi perfecto, por la justeza del pase de Kike Gutiérrez y por la gran definición de Salgado. Había transcurrido tan poco tiempo que no se podía hablar de merecimientos.
De allí en mas, los conducidos por Daniel Prat, comenzaron a justificar esa tempranera ventaja parcial. Eran más armónicos, su juego mas asociado, llegaban al área rival mas armados, con mayor justeza y mas precisión que su rival.
Lo de Liniers era mas apático, con menos ideas, pero generando peligro con alguna que otra pelota aérea y por la siempre amenazante presencia de Julio Acosta.
En llegadas a los marcos estuvieron repartidos. Rosas asistió a Gutiérrez por izquierda y el Kike sacudió un zapatazo cruzado que se fue cerca del parante izquierdo, superando la volada de Partal. Un centro desde la derecha de Salgado, superó a Troncoso y dejó solito a Marco Rosas, que le pegó de sobrepique y a las manos de Partal.
En el arco de enfrente, Mc Coubrey se la bajó a Acosta, quien ingresando en diagonal por izquierda motivó una estupenda tapada de Stefanof, en la chance mas clara de la etapa inicial. Un centro de Salas por derecha no pudo ser alcanzado por Acosta, Mc Cubrey cabeceó desviado un centro de Rosell desde la izquierda y un tiro de esquina de Rosell fue cabeceado por Julio Acosta, provocando un despeje providencial y de cabeza de un defensor albiverde parado casi sobre la línea.
En juego, mas atildado lo de Bella Vista que mantenía la ventaja, en situaciones, muy repartidos, dejando abierta la puerta para la etapa complementaria.
Claro, que en el complemento, serían nueve contra once, porque primero Mauro Martínez cometió una mano en mitad de cancha, se ganó la segunda amarilla y dejó al equipo con diez. Antes del cierre del parcial, Patricio Arce se ganó una amarilla, se excedió verbalmente y Testa le mostró la roja.
Comino sacó a Rosell y mandó a la cancha a Podlesch para rearmar la defensa y con línea de tres aguantar atrás y tratar de generar adelante.
Parecía que en los segundos 45 minutos, un gol abajo y dos jugadores menos, sería una carga muy difícil de sobrellevar para los “chivos”.
Pero el fútbol es fútbol y todo es imprevisible. Liniers con nueve fue más que con once. Ganó en concentración, en trajín, en despliegue y suplió con eso los dos hombres que le faltaban.
Mucho más, después que al minuto de comenzado el juego, Mc Coubrey le pusiera una genial asistencia por arriba a Julio Acosta, quien cara a cara con Stefanof, definió magistralmente por encima del cuerpo del golero estampando la paridad.
El gol fue un golpe durísimo para los de Prat, que creían casi definida la cosa.
Los de Comino, expulsado en el primer tiempo, ganaron en motivación y confianza y entendieron que la hazaña era posible.
Los dos arriesgaron con los cambios. Comino mandó al campo la genial Bouzat, quitando un volante de marca, mientras que Prat quitó un defensor (comenzó a defender con tres) y colocó un volante, Ianni.
El recién ingresado Ianni lo perdió por centímetros sobre el palo izquierdo, Mc Coubrey peinó apenas arriba un tiro libre de Dietrich y Gutiérrez remató de media distancia apenas arriba.
Los dos hombres de menos no se notaban. El desarrollo era parejo, y los dos contaban con chances. La monumental gestión de Gabriel Dietrich y su enorme despliegue, emparejaba la cosa.
Hasta que a los 32 minutos ocurrió lo imprevisto. El que jugaba con desventaja, pasó a ganar el partido. El “Chiqui” Bouzat (muy pedido por la gente) metió una asistencia mágica para Julio Acosta y el “gran” Acosta hizo el resto. Acosado por la marca de Wilson y en posición incómoda, remató al arco y el balón ingresó junto al palo izquierdo, ante la atónita mirada de Stefanof.
Liniers, que perdía desde el comienzo y que jugaba con dos hombres menos estaba arriba en el marcador y comenzaba a manejar estratégica y psicológicamente el partido.
Fue mas astuto, mas inteligente y regó con mayor fervor el césped del Carminatti.
Prat mandó a Schwab como el salvador y Comino hizo ingresar a Agustín Franco para rearmar una línea de cuatro y esperar el final.
De allí en mas lo de Liniers fue ordenado y Bella Vista poco pudo inquietar a un Partal que respondió siempre muy seguro, de arriba y de abajo.
Solo un remate de Rosas que se fue cerca y un centro de Salgado que peinó Ribes y que dio en la parte superior del travesaño.
Poco, muy poco para vulnerar a un Liniers, disminuido en lo numérico, pero agrandado en lo anímico por un triunfo casi increíble.
El silbato del muy eficiente Testa sorprendió a los de Prat intentando sin saber como y a los de Comino despejando cada balón que caía cerca del arco de Partal.
El final mostró las dos caras de una final. De un lado el llanto desconsolado de los jugadores albiverdes y el silencio de una tribuna, que buscaba explicaciones a un cotejo que tenía casi ganado y que se le escapó.
Enfrente, era todo alegría, con los jugadores “chivos” con sus cuerpos semidesnudos entregando su euforia a una tribuna que hablaba de “huevo”, garra y corazón y coreaba el nombre del “gran” Julio Acosta.
Fue una gran final, con dos equipos que entregaron todo y que ganó el más inteligente y el que contó con las individualidades más desequilibrantes. Una digna final y un legítimo Campeón.

El Podio:
1 – Julio Acosta: el hombre del partido. Solo jugadores como él pueden ganar un partido como el que ganó Liniers. Tuvo la más clara del primer tiempo y se la tapó Stefanof. En el complemento no perdonó con dos soberbias definiciones. Primero por arriba del golero y después con justeza y acosado por la marca. Con el olfato de los grandes goleadores, con la clase de los grandes jugadores. Un maestro. Vayan preparando el monumento en la Avenida para el “gran” Julio Acosta.
2 – Gabriel Dietrich: monumental tarea del “cinco”. Corrió, quitó, jugó, regó el césped del Carminatti con su sudor. Un trabajo para el elogio. Se cargó el equipo al hombro, cuando su equipo más lo necesitaba. Solidario y voluntarioso. Jugó los noventa minutos al mismo nivel. Con su notable gestión suplió los dos hombres de menos que tuvieron los “chivos” durante todo el segundo tiempo. Para aplaudir.
3 - Matías Salgado: el más claro de Bella Vista. Definió muy bien la ventaja del equipo de Prat apenas comenzado el partido. De sus pies partieron los balones más claros del elenco “gallego”. Gutiérrez fue su socio en los primero 45 minutos. Después careció de interlocutores válidos para hacer efectivo su juego.

El Arbitro:
Sergio Testa: tuvo la jerarquía que requiere una final. Manejó el partido con la decisión y autoridad que un partido como estos manda. No le tembló la mano en las expulsiones y no se dejó llevar por los reclamos. Adicionó lo que correspondía. Cerró un gran año en lo personal. Hizo buena gala de su condición de flamante árbitro nacional.

Jorge Souvillé
Fútbol de Liga


 
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